Formación en IA bonificada por FUNDAE: guía práctica 2026
Cómo formar a tu equipo en inteligencia artificial usando el crédito de FUNDAE: cuánto te corresponde, qué cursos entran, los plazos de septiembre a diciembre y los errores que hacen perder la bonificación.
Casi todas las empresas españolas pagan cada mes una cuota de formación profesional en sus seguros sociales. Ese dinero vuelve en forma de crédito para formar a la plantilla. Y cada 31 de diciembre, una parte enorme de ese crédito se evapora sin haberse usado.
Si estás pensando en formar a tu equipo en inteligencia artificial, esta es probablemente la vía más barata que tienes. Esta guía explica cómo funciona, con números concretos y sin la jerga habitual.
Qué es exactamente el crédito de formación
FUNDAE es la Fundación Estatal para la Formación en el Empleo. No es un organismo que dé subvenciones ni al que haya que pedirle nada: es quien gestiona un dinero que tu empresa ya ha pagado.
El mecanismo es más sencillo de lo que parece. Tu empresa cotiza cada mes por formación profesional. Al año siguiente dispone de un crédito calculado sobre lo cotizado. Cuando formas a alguien, comunicas la formación, y el importe se descuenta directamente del boletín de cotización del mes siguiente. No hay transferencia, ni cobro, ni espera: simplemente pagas menos a la Seguridad Social.
Por eso se llama formación bonificada y no formación subvencionada. Es tu dinero volviendo.
Cuánto te corresponde
El crédito sale de aplicar un porcentaje a lo que cotizaste por formación profesional el año anterior. El porcentaje depende del tamaño de la plantilla:
| Plantilla | Porcentaje del crédito | Cofinanciación exigida |
|---|---|---|
| De 1 a 5 personas | Crédito mínimo de 420 € | Ninguna |
| De 6 a 9 personas | 100 % | 5 % |
| De 10 a 49 personas | 75 % | 10 % |
| De 50 a 249 personas | 60 % | 20 % |
| 250 o más | 50 % | 40 % |
Las empresas de una a cinco personas tienen garantizado un mínimo de 420 euros al año aunque lo cotizado dé menos. Es un suelo pensado para que las empresas pequeñas puedan formarse igualmente.
La cofinanciación asusta más de lo que cuesta
Esa columna de la derecha es la que más dudas genera, y casi siempre por un malentendido. La cofinanciación no suele ser un pago adicional. Lo habitual es cubrirla con los costes salariales de las personas formadas durante las horas de curso que caen dentro de la jornada laboral.
Es decir: si tu equipo se forma en horario de trabajo, estás pagando su sueldo esas horas, y ese sueldo ya cuenta como tu aportación. Solo las empresas con menos de seis personas están exentas de este requisito.
Cómo saber tu cifra exacta
No hace falta calcularlo a mano. FUNDAE tiene un simulador de crédito donde, con el número de personas en plantilla y la base de cotización, obtienes la cantidad. Tu gestoría también puede darte el dato en un minuto: sale de los seguros sociales del año pasado.
Qué formación en IA se puede bonificar
Aquí es donde muchas empresas se frenan sin motivo. La respuesta corta: se puede bonificar formación en inteligencia artificial siempre que sea formación real, con contenidos, duración y control de asistencia, impartida por una entidad organizadora dada de alta o gestionada por la propia empresa.
Lo que funciona bien en la práctica:
Formación transversal para toda la plantilla. Uso responsable de asistentes conversacionales, redacción de instrucciones eficaces, qué información no se puede pegar nunca en una herramienta externa, cómo verificar lo que devuelve un modelo. Es la formación con mejor retorno inmediato, porque afecta a todo el mundo y evita disgustos de protección de datos.
Formación por departamento. No es lo mismo lo que necesita administración que lo que necesita el equipo comercial. Contabilidad quiere extraer datos de facturas sin teclear; ventas quiere preparar propuestas y resumir llamadas; atención al cliente quiere responder antes sin sonar a robot. La formación genérica se olvida; la que usa los documentos reales de cada equipo, no.
Formación normativa. El reglamento europeo de inteligencia artificial impone obligaciones de alfabetización a las organizaciones que usan estos sistemas. Formar al equipo en qué se puede y qué no, y dejarlo documentado, tiene un valor que va más allá de la productividad.
Formación para quien decide. Sesiones para dirección y mandos intermedios sobre qué procesos merecen automatizarse, cómo se calcula el retorno y cómo detectar a un proveedor que promete humo. Suelen ser las sesiones más cortas y las más rentables.
Lo que no entra: comprar licencias de una herramienta, pagar el desarrollo de un asistente a medida, o una reunión de consultoría sin estructura formativa. El crédito es para formar personas, no para comprar software ni servicios.
El calendario manda: por qué agosto es el mes de decidirlo
Esta es la parte que más dinero hace perder, y es puro calendario.
El crédito es anual y no se guarda. Va del 1 de enero al 31 de diciembre. Lo que no uses a 31 de diciembre, lo pierdes. No se acumula al año siguiente salvo una excepción: las empresas de menos de 50 personas pueden manifestar su voluntad de acumular parte del crédito, marcando la casilla correspondiente antes del 30 de junio. Si estás leyendo esto en agosto, esa puerta ya está cerrada para este ejercicio.
La ventana buena es de septiembre a noviembre. Es cuando conviene cerrar el grueso del plan formativo: hay margen para organizar grupos, la gente ha vuelto de vacaciones y da tiempo a rectificar si algo se tuerce.
Diciembre es una trampa. El 15 de diciembre es la fecha práctica límite para empezar algo que quieras terminar y bonificar dentro del año. A partir de ahí, entre puentes y vacaciones, es muy difícil completar un grupo.
Los avisos tienen plazos rígidos. El inicio de cada grupo hay que comunicarlo con al menos 2 días naturales de antelación, y la finalización dentro de los 3 días hábiles siguientes al término del curso. Saltarse cualquiera de los dos invalida la bonificación de ese grupo, por muy bien impartido que haya estado.
Los cinco errores que cuestan la bonificación
Después de ver cómo lo gestionan distintas empresas, los tropiezos se repiten siempre en los mismos sitios.
Comunicar tarde. El error número uno, con diferencia. Se organiza el curso, se imparte, sale bien, y alguien avisa el mismo día que empieza. Bonificación perdida. La comunicación previa no es papeleo opcional: es lo que da derecho a bonificar.
No estar al corriente de pagos. Para bonificar hay que estar al día con Hacienda y con la Seguridad Social. Si hay algún aplazamiento o deuda pendiente, conviene revisarlo antes de organizar nada.
No guardar las pruebas. Hay que conservar el control de asistencia, el contenido impartido, los datos de las personas participantes y los costes durante cuatro años. En una inspección, sin documentación no hay bonificación, aunque la formación fuera impecable.
Formar a quien no cotiza por formación. El crédito cubre a personas trabajadoras del régimen general que cotizan por formación profesional. Autónomos, socios que no cotizan por ese concepto o personal de otros regímenes quedan fuera. Conviene comprobarlo antes de armar los grupos.
Dejarlo para el último trimestre y no llegar. El caso más frustrante: empresas que en noviembre descubren que tienen 3.000 euros de crédito sin gastar e intentan improvisar un plan formativo en tres semanas. Sale mal casi siempre.
Cómo se hace, paso a paso
El circuito completo es este:
- Consulta tu crédito disponible. Simulador de FUNDAE o gestoría.
- Decide qué necesita el equipo. No al revés. Elegir el curso porque encaja con el crédito, en lugar de porque resuelve un problema, es como se generan las formaciones que nadie recuerda dos semanas después.
- Elige quién organiza. Puedes gestionarlo tú, encargarlo a una entidad organizadora externa, o que lo haga el propio proveedor formativo si está dado de alta.
- Da de alta la acción formativa en la aplicación de Formación Programada de fundae.es.
- Comunica el inicio del grupo con dos días naturales de margen como mínimo.
- Imparte y registra. Asistencia, contenidos y costes, todo documentado.
- Comunica la finalización dentro de los tres días hábiles siguientes.
- Aplica la bonificación en el boletín de cotización del mes siguiente.
Lo que de verdad determina si sirve para algo
Todo lo anterior es mecánica. Se aprende en una tarde y cualquier gestoría la maneja.
Lo que decide si la formación funciona es otra cosa: si el equipo vuelve al trabajo y cambia algo de lo que hace. La formación bonificada tiene un riesgo evidente, y es que como el dinero “no se nota”, se acaba contratando lo primero que aparece con tal de consumir el crédito. El resultado son cursos de veinte horas grabados en vídeo que nadie termina, y un crédito gastado sin nada que enseñar.
Con inteligencia artificial esto se nota más que con cualquier otra materia, por dos razones. La primera es que la herramienta cambia cada pocos meses: un curso grabado hace año y medio explica cosas que ya no son ciertas. La segunda es que la parte difícil no es aprender a usar el chat, sino saber qué merece la pena automatizar en tu empresa concreta, y eso no sale en ningún temario genérico.
Las señales de que una formación en IA va a servir: usa documentos y procesos reales de tu empresa, se imparte en directo con alguien que responde preguntas, y termina con cada persona habiendo resuelto algo suyo, no un ejercicio de ejemplo.
Resumiendo
Tienes un crédito que ya has pagado y que caduca el 31 de diciembre. La ventana práctica para usarlo va de septiembre a noviembre. Los plazos de comunicación son cortos e inflexibles, pero el resto del procedimiento es sencillo. Y la formación en inteligencia artificial encaja perfectamente, siempre que sea formación de verdad y no un curso enlatado para justificar el gasto.
Si quieres darle una vuelta a qué necesitaría tu equipo antes de decidir nada, en nuestra consultoría de IA la primera sesión de diagnóstico es gratuita y sirve justamente para eso: ver qué procesos tienen recorrido y qué formación tendría sentido. Y si aún estás en la fase de entender el terreno, la guía de inteligencia artificial para pymes y la de cuánto cuesta implementar IA dan el contexto de partida.
Los datos de porcentajes, plazos y crédito mínimo recogidos en esta guía proceden de la información publicada por FUNDAE. Antes de organizar un plan formativo, conviene confirmar tu situación concreta con tu gestoría o directamente en fundae.es.
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